Tipos de cafeteras a lo largo de la historia


El camino de las cafeteras a lo largo de los años ha sido arduo, porque siempre ha habido un valiente dispuesto a ir más allá para encontrar cómo hacer el café perfecto. Ese café que te sabe a gloria, cuyo sabor perdura más allá de unos instantes, y con un aroma reconfortante. Y eso no se consigue así, de la noche a la mañana. Desde las cafeteras de batalla hasta las más gourmet, se han ido incorporando tecnologías adaptadas a los nuevos gustos y a la variedad de cafés y formatos del mercado actual. Hacemos un repaso breve pero intenso, como un café en condiciones, por la historia de las cafeteras y su tipología, de las más antiguas a las más modernas.

Cafetera percoladora

Son la base del resto de cafeteras y estaban basadas en un cilindro metálico en el que se introducía agua y una superficie porosa sobre la que se ponía el café molido. Al aplicar calor, el agua subía y se mezclaba con el café con el fin de crear un compuesto soluble, es decir, el café elaborado. Su nombre proviene de “percolar” que significa pasar una sustancia soluble a través de otra permeable. Normalmente, era y es un café más bien denso y oscuro.
 

Cafetera de vacío



La siguiente innovación en la historia de las cafeteras fue la invención de la cafetera de vacío. Pese a su antigüedad —como la percoladora, data del siglo XIX—, es una cafetera que se sigue comercializando a día de hoy. La velocidad no es su fuerte pero sí que es una cafetera muy apreciada por los muy cafeteros, aquellos que gozan de un buen café hecho y tomado sin prisa.

Estas cafeteras tienen cuatro partes. En la parte inferior hay una esfera de cristal que es donde se deposita el agua, a esta parte se le aplica calor y el agua sube, después bajará al mismo depósito absorbida por el vacío cuando se retire la fuente de calor.

Encima de ella hay una copa en la que se deposita el filtro y el café, el agua emulsiona y se mezcla con el café y luego baja a través del filtro impregnada del sabor del café. En la parte central hay una goma que tiene como objetivo ayudar a crear el vacío para la circulación de agua. Por último, en la parte inferior, hay una fuente de calor. En general, el solo aspecto de la cafetera ya llama la atención, entre objeto de laboratorio y elemento retro. No entra en el top 3 de cafeteras más populares para tener en casa, porque hay que estar muy pendiente de ella, eso sí.

 

Cafetera de émbolo o de pistón

Otra de las míticas en la historia de las cafeteras y que seguramente hayas visto incluso en tu propia casa. La cafetera de émbolo, de pistón, o de prensa francesa permite preparar el café en forma sencilla, manteniendo su sabor y haciéndolo suave y delicioso. Se inventa a finales del siglo XIX y aún se sigue usando.
Esta cafetera es un cilindro de vidrio en cuyo interior hay un pistón que se desliza por el mismo. El émbolo del pistón tiene una goma que deja pasar el agua pero no el café. 

Para su uso, conviene moler el café en grano grande —el olor del café molido debe ser de las mejores cosas de la vida. Las opininones con respecto a las proporciones de agua y café varían, pero parece haber consenso entre una proporción de 10 gr de café por cada 180 ml de agua. Se echa el agua caliente y el café y se deja reposar unos 4 min. Cuando haya reposado, se baja el pistón. El café quedará en la parte superior y los posos en la parte inferior.

 

Cafetera espresso



Es la primera máquina de café automatizada y nace a principios del siglo XX en Italia gracias al ingeniero Luigi Bezzera. A día de hoy existen numerosos modelos: manuales, de palanca, hidráulicas, automáticas, etc.

Consta de una bomba de presión y un portafiltros cuya función es cerrar la máquina al vacío para conservar la presión. Esta presión es esencial porque es la que determina el cuerpo y la cremosidad del café. La máquina calienta el agua hasta los 90º y la hace pasar, con una presión entre 7 y 10 atmósferas, a través de café molido extrayendo todo el sabor y el aroma. El café se prepara casi al instante. Una cafetera doméstica de alrededor de 15 bares —unidad de presión— ya prepara un café digno de llamarse espresso.

 

Cafetera italiana

Contrariamente a lo que se pueda pensar, estas cafeteras se inventan después de las cafeteras automatizadas. De momento, la ganadora en la historia de las cafeteras a nivel usuario porque esta tipo es el más común en todos los hogares. Su funcionamiento aúna velocidad y un café con cuerpo y sabor. Y sí, la inventó un italiano.

dos cafeteras italianas sobre una placa de cocina echando vapor

Estas cafeteras constan de tres piezas: un depósito con una válvula de seguridad en el que va el agua, un filtro y la parte superior que es en donde va a ir el café ya mezclado. El agua se deposita en la parte inferior y se calienta, el vapor generado hace que aumente la presión e impulse el agua hacia la parte superior, el agua atraviesa la cavidad del café que tiene el filtro y llega a la parte superior. Es una de las maneras más cómoda y sencilla de preparar café, de ahí viene su pervivencia y su difusión.

 

Cafetera de filtro

Actualmente está casi en desuso pero en EE. UU. aún se usa mucho. Consiste en un depósito de agua que se calienta y pasa lentamente a través de un filtro de papel especial, de aluminio o incluso de plástico. Una vez filtrado, cae gota a gota a una jarra de cristal en donde se almacena. Este tipo de cafeteras funcionan con electricidad, la jarra suele descansar sobre una placa que mantiene el café caliente.
 

Cafeteras multicápsulas



Son la última innovación en las cafeteras. Son muy rápidas pero sólo hacen cafés individuales. Su funcionamiento es eléctrico y utilizan un depósito de agua y unas cápsulas que funcionan como compartimento de café y también como filtro. Son de fácil instalación, rápidas y con buenos resultados, por lo que también se han hecho muy populares en los hogares.

La historia de las cafeteras que tiene continuidad hasta nuestros días porque la mayoría, incluso las más antiguas, están a tu disposición en el mercado. Elige la cafetera más adecuada según tus hábitos de consumo porque, aunque sabemos que no es lo mismo tomarte un café al lado de la Plaza Navona en Roma, tener tu cafelito por las mañanas en casa ayuda a encarar el día con una sonrisa.

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